¿Por qué?

Dentro de la cotidianidad de la cursada en nuestro departamento, las paredes blancas son antagonistas silenciosas. Las particularidades, dificultades, inconformidades, actividades, no se ven reflejadas de ninguna forma visual en el espacio material de la facultad. Esta instalación pretende plasmar de manera muy subjetiva nuestra forma de enfrentar el entorno estudiantil, tomando como materia prima la voz y decodificándola en amplitudes y frecuencias para luego ser recodificadas en imágenes proyectadas que cambian al son de las modulaciones del ejecutante. 
Esta intervención presenta una estética de “pseudo stencil”, ya que su permanencia está directamente ligada al lapso de tiempo que se ejecute el sonido lo que hace que no quede fija en el soporte. 
Utilizamos la voz (entiéndase palabras articuladas, gritos, mugidos, etc.) pues es una herramienta que cualquier persona trae siempre consigo y como una forma, casi irónica, de discriminar el poco fluir de discurso o discusiones que se apoderen de una política universitaria. 


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